Hernia-de-hiato

La hernia de hiato es uno de los problemas digestivos más comunes, ya que lo padece un 20% de la población. Muchos de los enfermos de hernia de hiato no lo saben y la enfermedad pasa desapercibida, solo cuando da síntomas, la mayoría causados por el reflujo gastroesofágico, es cuando se detecta esta enfermedad.

Si crees que sufres una hernia de hiato debes consultar con tu médico especialista del aparato digestivo, que tras hacer las pruebas pertinentes, te indicará los pasos a seguir para disminuir la sintomatología.

Hernia de hiato. ¿Qué es?

El diafragma es un músculo que además de intervenir en la respiración, sirve para que  estómago y esófago se comuniquen a través de una pequeña cavidad llamada hiato. Cuando una parte del estómago se desplaza del abdomen al torax, el diafragma no puede cumplir su función y el contenido estomacal sube por el esófago causando acidez.

dolores por hernia de hiato

Hernia de hiato: tipos

Aunque los síntomas son los mismos podemos distinguir tres tipos de hernias de hiato:

Hernia por desplazamiento: es la más común y se produce cuando una porción del estómago se desplaza a través del hiato.

Hernia paraesofágica: en este caso el fondo del estómago sube por el hiato y queda paralelo al esófago.

-Hernia combinada: es un tipo de hernia en el que se combinan la hernia por desplazamiento y la paraesofágica.

Hernia de hiato: causas

Lo habitual es que este problema digestivo ocurra a partir de los 50 años, por un debilitamiento del diafragma, sin embargo, podemos encontrar afectados de cualquier edad. En el caso de los niños que la padecen se trata de un problema congénito y hereditario.

Estas son algunas de las causas que pueden desencadenar este trastorno pero en la mayoría de los pacientes no se sabe qué es lo que determina su aparición:

  • Tabaquismo: el humo del tabaco provoca tos y otras enfermedades respiratorias que si se vuelven crónicas favorecen la aparición de la hernia de hiato.
  • Obesidad: si sufrimos de un sobrepeso importante, esos kilos de más, sobre todo la grasa abdominal, empuja el estómago hacia arriba.
  • Estreñimiento: al hacer un esfuerzo para defecar aumentamos la presión en el abdomen.
  • Levantar objetos pesados: ya sea por nuestra profesión o por practicar algún tipo de deporte.
  • Embarazo: La presión del útero sobre el abdomen favorece su aparición.
  • Sedentarismo: Si no estamos en forma es más fácil que se debilite nuestro diafragma y se desarrolle una hernia de hiato.

sedentarismo causa de hernia

Hernia de hiato. Síntomas

A veces sufrimos hernia de hiato pero la ausencia de sintomatología hace que desconozcamos que la padecemos. Uno de los síntomas más comunes es el reflujo gastroesofágico, parte del contenido del estómago vuelve al esófago y como éste no está protegido para soportar la acidez de los jugos gástricos se irrita.

Este reflujo gastroesofágico de la hernia de hiato provoca varios síntomas y algunos son muy fáciles de identificar:

  1. Tos seca: el ácido del estómago quema nuestra garganta y eso es lo que nos provoca la tos que a veces se hace crónica.
  2. Ronquera: los jugos gástricos afectan a nuestras cuerdas vocales causando ronquera y disfonía.
  3. Ardor toráxico (pirosis): cuando los jugos gástricos pasan por el esófago sentimos que nos abrasa el pecho, por debajo del esternón, y sube por la garganta.
  4. Dolor de pecho: un síntoma claro de que sufrimos esta enfermedad es sufrir un dolor en la mitad del pecho, justo a la altura del esternón. Este dolor puede ser muy fuerte y es una señal de que debemos hacer un tratamiento para controlar este problema.
  5. Problemas para tragar: al tener el esófago irritado podemos tener dificultades para deglutir alimentos sólidos.
  6. Regurgitaciones: a veces no solo es el jugo gástrico el que sube por el esófago sino que la comida asciende hasta la boca.
  7. Eructos y mal aliento: esto se debe al contenido del estómago que sube hasta la boca.
  8. En los casos más graves el reflujo gastroesofágico puede causar complicaciones como:
  9. Neumonía por aspiración: esto ocurre cuando el ácido del estómago pasa a los pulmones.
  10. Esofagitis: es la inflamación de la mucosa del esófago a causa de los ácidos estomacales.
  11. Vómitos: podemos llegar a sangrar durante el vómito si tenemos el esófago muy dañado.

Hernia de hiato: ¿Cómo diagnosticarla?

Cuando empezamos a tener una sintomatología que nos afecte a nuestra vida es hora de acudir a nuestro doctor, él se encargará de que nos trate el médico especialista del aparato digestivo.

Hay varias pruebas que nos sirven para diagnosticar una hernia de hiato:

  • Gastroscopia o endoscopia: es una prueba que se realiza en el hospital, el paciente es sedado y se le introduce una sonda con una cámara por la boca y se llega hasta el estómago. Además de ver el interior del esófago y el estómago se pueden extraer muestras de tejido para biopsiarlo y detectar otros trastornos complementarios.
  • Radiografía por contraste: es como una radiografía normal pero en la que el paciente toma una papilla de bario que es visible por los Rayos X. Esta sustancia permite discernir la forma y el tamaño de la hernia.
  • Phmetría: este método consiste en medir el ácido que se encuentra en el esófago, esto se consigue controlando el pH durante 24 horas.
  • Manometría esofágica: con una sonda medimos los grados de presión del esófago.

diagnostico hernia hiato

Hernia de hiato: Tratamiento

Una vez diagnosticada la hernia de hiato y según la gravedad nos suelen recomendar una serie de pautas para minimizar sus síntomas. Las mejoras en la sintomatología de la hernia de hiato se realizan a través del cambio en los hábitos de vida y de dieta o con un tratamiento farmacológico.

El tratamiento farmacológico consta de inhibidores de la bomba de protones como Omeprazol, Pantoprazol o antagonistas de la Histamina-2 como la Ranitidina. Estos medicamentos están indicados para tratar el reflujo gastroesofágico ya que disminuyen y controlan la producción de los jugos gástricos.

En algunos casos el profesional médico puede recomendar la ingesta de procinéticos que favorecen la digestión. Recuerda que cualquier tipo de medicación tiene que ser prescrita por el médico especialista.

Si sufrimos hernia de hiato y queremos mitigar sus síntomas es necesario realizar cambios en nuestra dieta y estilo de vida:

-Evita las comidas abundantes, así no llenamos excesivamente nuestro estómago. Es mejor hacer varias comidas pequeñas al día que 3 muy copiosas.

-Consume menos grasa. Las comidas grasientas dificultan la digestión y generan más reflujo.

-Elimina alimentos que favorecen la acidez estomacal: la cebolla, el tomate, la naranja, el limón, el tomate, la comida picante, las bebidas con gas, el chocolate y la menta.

-No tomes los alimentos y bebidas ni muy fríos ni muy calientes.

-Abandona el tabaco y el alcohol, ambos relajan el hiato.

-No te acuestes hasta pasadas dos horas después de comer.

-Eleva la cabecera de la cama de 15 a 20 centímetros. Puedes poner unos tacos en las patas de la cama y usar más de una almohada, la cuestión es que tu cabeza esté elevada.

-Si sufres de sobrepeso está más que indicado que adelgaces.

-Pasea después de comer, eso facilitará la digestión.

-Si acabas de comer agáchate doblando las rodillas no inclinándote hacia abajo.

Si la hernia es muy grande y nos está causando trastornos graves, si no responde al tratamiento o si se estrangula se recurre a la cirugía.

La hernia se puede operar a través de 3 intervenciones distintas:

Cirugía abierta: en este caso se hace un corte en el abdomen, a día de hoy solo se realiza esta técnica en el caso de que el cirujano descarte otras intervenciones menos invasivas.

Laparoscopia: se realizan varias incisiones en el abdomen del paciente por las cuales se introducen una cámara y las herramientas quirúrgicas. El cirujano opera mirando el interior del aparato digestivo por un monitor.

Fundoplicatura endoluminal: la técnica quirúrgica más novedosa en la que no es necesario hacer cortes en el paciente, la operación se realiza a través de un endoscopio.

Estas intervenciones tienen como fin reducir la hernia y volver a colocar el estómago en su lugar en el abdomen. En ocasiones además de grapas que cierran la abertura del hiato es necesario poner una malla que refuerce el diafragma. Exceptuando la cirugía abierta que cada vez se hace menos, este tipo de intervención es una técnica muy poco invasiva que no requiere de un postoperatorio largo o complicado. El paciente vuelve a casa en un par de días y la recuperación es rápida. Este tipo de cirugía se realiza tanto para la hernia por deslizamiento como para la hernia paraesofágica.

Una vez pasado el postoperatorio el paciente podrá volver a llevar una vida normal sin sufrir ninguno de los síntomas de la hernia de hiato, y además podrá volver a comer todos los alimentos que tenía prohibidos.

En A200 sabemos lo importante que es la alimentación para prevenir y tratar los problemas digestivos, por eso tenemos nuestro test de intolerancia alimenticia. Con esta sencilla prueba podrás detectar cuáles son los alimentos que te causan malestar y eliminarlos de tu dieta.

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